Michael Haneke: La Disparidad de lo Trágico

Haneke Disparidad

Reseña del libro “Michael Haneke: La Disparidad de lo Trágico”
Autor: Juan A. Hernández Les.
Ediciones JC. Colección Directores de Cine. Núm. 68. Madrid, España. Año 2009.

El libro de Juan Hernández Les hace un recorrido temático por la filmografía del director austríaco, en un intento por llegar a formular un comentario general que abarque toda su obra. Por ese motivo es que el autor opta por realizar un nuevo ordenamiento no cronológico, encontrando puntos en común entre sus películas. La necesidad del orden cronológico solo se impone en casos evidentes, como el que surge al referirse a la “Trilogía de la Glaciación”, que incluye “El séptimo continente” (1989), “Benny´s Video” (1992) y “71 Fragmentos de una Cronología del Azar” (1994).

No resulta sencillo elaborar un análisis abarcativo de la obra de Haneke. Una de las razones es que se trata de un artista que espera mucho de su público, consciente de las posibilidades que brinda la interacción entre un filme y su audiencia (incluyendo tanto a los que conocen su obra como a los que no están familiarizados con su filmografía). Haneke espera que nosotros, los espectadores, completemos el sentido de las historias, dejando muchas veces finales abiertos o poco explicativos adrede. Esto lleva a Hernández Les a considerar que el cine de Haneke gira en torno a una “estética del espectador”, en donde el mismo es interpelado constantemente y de variadas maneras.

Como bien señala Hernández Les, Haneke no suele servirse de música incidental en sus películas, siendo la televisión -el artefacto estrella de la alienación del individuo moderno- el sonido de fondo de casi todas sus películas. Por ese motivo, suele presentar televisores encendidos que componen las escenas pero no las protagonizan -no aluden directamente a lo que sucede en la narración- y muestran eventos del mundo real en donde la violencia es moneda corriente. Una violencia reducida a su expresión más banal y a la vez, más terrorífica, mediatizada. En la “Trilogía de la Glaciación”, y también en “Funny Games” (1997), Haneke destaca el nihilismo de una sociedad que ha aprendido a convivir con esa violencia, tomándola por realidad.

Funny Games

En relación a la violencia asumida como normalidad, Hernández Les señala que el director austríaco no busca causas sino que solo nos muestra las consecuencias de los actos. Haneke nunca explica la razón detrás de los violentos comportamientos de Benny en “Benny´s Video” o la causa de la tortura física y psicológica a la que Paul y Peter someten a una pareja y su hijo en su propia casa en “Funny Games”. La idea para desarrollar la película se le ocurrió a Haneke al ver una noticia sobre jóvenes de clase alta que habían cometido asesinatos sin una razón aparente. Aquí es donde volvemos a la cuestión del espectador como alguien que completa el sentido, siendo Funny Games un ejemplo extremo en el que el espectador es forzado a participar del mismo drama y llevado a un lugar incómodo que nada tiene que ver con la pasividad de la butaca de cine.

Bennys Video Filme

El autor del libro considera que el tiempo es un elemento clave para entender la obra de Haneke. La temporalidad que al director le interesa mostrar surge siempre gracias a una manipulación del propio tiempo real. El director juega constantemente con esta idea, de ahí su obsesión con las cintas de video. La posibilidad de rebobinar, de volver a ver, queda clara en “Caché” (2005). Aquí, Haneke amalgama dos temporalidades, confundiéndolas: una, la temporalidad de la historia, y otra, la temporalidad de las grabaciones de un extraño que sigue al protagonista y le entrega las cintas en su casa. En “Benny´s Video”, por otro lado, Haneke trabaja sobre la repetición y la conservación de la violencia en las cintas de video. La imposibilidad de Benny de discernir entre las imágenes reales y las virtuales produce una insensibilidad hacia la violencia y por ende, hacia la muerte. En palabras de Hernández Les, Benny es un consumidor de violencia comercial. Esto también es un ejemplo de algo que Haneke desarrolla en toda su filmografía: la relación de los jóvenes con la violenta realidad del mundo contemporáneo.

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Hernández Les señala que el voyeurismo es otro de los temas recurrentes en la obra del director. Es, en palabras del mismo Haneke, la gran enfermedad del individuo moderno y se refleja en su incapacidad de lidiar con el mundo circundante. Haneke no distingue géneros, siendo el voyeurismo un mal universal. En “La Pianista” (2001) es interesante como se evidencia este síntoma en un personaje femenino y se lo conecta con la sexualidad. Isabelle Huppert, la protagonista de la historia, frecuenta peep shows y es incapaz de expresar su sexualidad en términos de una relación amorosa plena, lo cual la lleva al masoquismo y a la violencia contra su propio cuerpo.

En La Cinta Blanca (2009) se produce un cambio de apreciación por parte de Haneke. Hernández Les encuentra que, si en el resto de su filmografía asistimos a una exposición de síntomas antes que a una explicación de causas, esta película propone una explicación del origen del mal en el mundo moderno como consecuencia de un sistema autoritario basado en el orden y la rigidez religiosa, interpretado por muchos críticos como la semilla del nazismo.

Por Hernán Touzón

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